Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo veintiuno
Tarkan ArapIntento no temblar, pero se me hace imposible. Estoy helada. Me ha encerrado en el frigorífico a propósito. El aroma es nauseabundo.
Las herdidas escuecen y con el frío, solo empeoran. Estoy amordazada con cinta adhesiva y me cuesta respirar. Cada vez que lo hago, una punzada de dolor aparece en mi pecho. El Turco se ha deleitado soltando patadas. Intento tumbarme en el suelo, pero la atadura de las piernas convierten la posición en un






