Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo treinta y dos
Preguntas sin respuestas— ¿Se ha dormido? —Pregunto en un susurro.
— ¡Finalmente! —Afirma Bruno—. Estaba muy alterada. El té de mamá demoró en hacer efecto.— No es para menos —la expresión escapa de mis labios.Dante Ferrara estuvo a punto de tomar a Alda por la fuerza. Eso solo confirma mis sospechas: el hombre es un depravado.— No me lo recuerdes, por favor —pide lleno de rabia—. Quiero matarlo con mis propias manos.— Afortunadamente, Fiore






