Me quedé esa noche en su casa y le hice muchas preguntas, quería conocerlo y vaya sí que era un chico asombroso, había desafiado a sus padres quienes no habían estado de acuerdo con que a él le gustara el arte, especialmente el baile, si yo que presumía de ser la adulta de tener 32 años y aún no tenía el valor para decirle a mis padres que haría con mi vida lo que quisiese, Kaleth era muy maduro realmente lo era, no solo por el hecho de que era arriesgado y había decidido enfrentar a sus padres