Me senté en el sillón para poder recuperarme del bajón de presión que había sufrido tras la ida de Kaleth, tenía que admitir que él tenía razón, había sido yo quién la había estado mintiendo todo el tiempo, no solo por el hecho de no aceptar que nuestra diferencia de edad no era un impedimento para estar juntos, ahora también le había mentido, negándole la posibilidad de estar con su hijo, me lo pregunto, me hizo prometer y como si nada le estaba diciendo a la cara que no era hijo suyo, le dije