—Por supuesto, pero deja de decir esas cosas, me pones nerviosa, me haces sonrojar. Es un lugar increíble y tenías razón, hay muchas personas aquí. —espeté ruborizada.
—Te ves realmente hermosa con el cabello de esa manera Mariam, envidio a ese hombre que dices amar, se ha llevado una hermosa e incomparable joya, por cierto nunca me dijiste quien es ese afortunado hombre, quisiera saber cómo es que logró conquistar a una diosa como tú. —inquirió Juan
—Buenas noches, ¿me permite continuar el bai