78. UNA SEGUNDA VEZ
Por fin, mi Luna está donde pertenece: a mi lado. Su cuerpo, completamente exhausto, reposa contra el mío, compartiéndome su calor y envolviéndome en una dicha indescriptible. Desde el momento en que la marqué, una sensación de plenitud me invade, tan intensa que no hay palabras capaces de describirla.
Huele increíble, su nuevo olor me hace desear volver a poseerla y esta vez sí dar rienda suelta a mi ímpetu. Pero sé que aún no puedo, debo contenerme mientras ella se adecúa y despierta su curio