Capítulo 41
Sabía perfectamente la reacción que iba a producir en ella: pupilas dilatadas, gesto tenso, y ese rubor que le encendía la parte superior de las mejillas.

—¿¡Es una put@ broma, Elliot!? —gruñó ella con los ojos echando chispas, pero él solo le sonrió, juntando las cejas con expresión inocente.

—Tú
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