CAPÍTULO 18.
Elliot dejó de respirar cuando la vio abrir aquellos ojos que parecían plata derretida y sintió el aliento de Kali alcanzar su dedo.
—¿Qué crees que estás haciendo, Elliot? —preguntó ella con acento controlado y el retiró el dedo como si estuviera frente a un perro de presa.
—¿Suicid