—¡Pero lo estoy ahora! —lloró Emma levantándose bruscamente—. A lo mejor es cierto eso de que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde, y yo no quiero perder a Elliot, de verdad lo amo, y quiero luchar por él…
—¡Pues lucha en buena ley! ¡Lucha de frente! ¡Pero ahora mismo siento que tengo otra v