—¿De qué estás hablando, Valeria? ¿¡Cómo puedes pensar eso de mí…!?
—¡Ahórratelo, Emma! No soy Elliot, no estoy ni distraída ni obcecada, y tú me vas a demostrar ahora mismo que estás embarazada o yo personalmente voy a sacarte de la vida de mi hermano.
—¡Yo no tengo que demostrarte nada…! —empezó