Mundo ficciónIniciar sesiónSI Jacob Lieberman le hubiera lanzado un guantazo al rostro, Elliot se hubiera quedado menos aturdido, pero cada una de aquellas palabras hicieron eco en su cerebro como si se las estuvieran metiendo a martillazos.
Miró el documento frente a él mientras parpadeaba furiosamente y negó, empujándol de vuelta.
—¿Qué demonios es esto? ¿Una demanda de divorcio…? ¿Cómo…? —Ni siquiera sabía por dónde empezar a preguntar—. ¡Tiene que ser una jodida broma!
Tanto Connor como Jaco







