Mundo ficciónIniciar sesiónEra una cosita pequeña, derretida y sonriente que cruzó los brazos detrás de su cuello y se acercó a su boca. Elliot le apartó el cabello de la cara y delineó la curva de sus labios antes de devorarlos.
Sus dedos le recorrieron los muslos en un camino descendente hacia las pantorrillas y terminó soltando los broces de sus zapatos sobre los tobillos.
—¿Estás lista, nena? —preguntó con un acento suav







