Vivienne se echa el bolso de diseño al hombro y camina hacia la puerta al mismo tiempo que yo para que pueda acompañarla a la salida.
—Vi tu nombre en la lista del Baile de Niños Conectados —ronronea, con un tono empalagoso que me pone la piel de gallina.
Asiento con la cabeza, sin confirmar ni negar mi asistencia.
—Si no tienes pareja, ¿te gustaría venir conmigo? —pregunta con entusiasmo reflejado en su rostro. Se enrosca un mechón de cabello rubio en el dedo, sin parecerse en nada a la viuda