—Nada —dijo, aclarando la garganta y frotándose la punta de la nariz antes de levantar el portátil de la mesa—. Simplemente creo que no se puede afirmar con total seguridad que todas las personas a las que representamos, ahora o en el pasado, sean o hayan sido buenas personas. —Lentamente, se dirigió a la puerta—. No siempre. —Su voz era mucho más débil ahora, y había dolor en sus ojos, y algo más que no alcanzo a descifrar, algo que detesto.
Ella oculta bien su dolor, y desde que supe que perd