Mundo ficciónIniciar sesiónCon los brazos cruzados contra la mesa de madera de la cocina de mamá, apoyo mi cabeza en ellos, sintiéndome derrotada.
—Nada, solo estoy cansada, mamá.—No está cansada; está enferma de amor—, responde Ella.
—Ja, tú eres el indicado para hablar—, murmuro.
—Bueeeeeno. —Me levanto perezosamente, haciendo rechinar las palmas de las manos contra la






