Mundo ficciónIniciar sesión—Oh, compórtate.— Con paso rápido, me acerco a él y le rodeo la cintura con los brazos. —Buenos días, Sr. Gruñón.— Su humor cambia en un instante. Puede que sea un oso grande y brusco con sus trabajadores, pero conmigo es un alma bondadosa.
Me besa la cabeza. —Buenos días, Letty—. Luego me susurra al oído: —¿Novio?—.
Le pellizco el costado. —No me avergüences







