—Creo que sí.—
Sientes que eres la parte de mí que me faltaba. Sus palabras, después de nuestra primera vez, me dan vueltas en la cabeza.
—Bueno. Tengo que irme. —Mira la hora en la pantalla digital de su coche—. O Barry no estará contento. Ya sabes cómo se pone cuando la gente llega tarde. —Pone cara de tontería.
Me río de nuevo. Quiero mucho a mi padre. Siempre está tan ocupado y serio con los negocios, pero siempre me sonríe cuando lo veo.
—¿Tu casa?— Sus labios se curvan en una mueca de Elv