Mundo ficciónIniciar sesiónTranscurren veinte minutos y, frustrada, me dejo caer en una de las sillas alrededor de la mesa y me paso las manos por el pelo, mirando fijamente un documento que tengo delante y que ha sido tachado.
Esto sí que es nuevo para mí, pero no logro leer lo que pone. Ni siquiera a contraluz se distinguen las líneas negras.
Me invade una sensación que conozco demasiado bien, una decepción abrumadora, y creo que podría llorar de la devastaci&oa







