Jasemin.
El aire volvió a entrar en mis pulmones cuando Aarón se apartó, pero no fue de alivio… sino que fue una sensación mucho peor. Como si mi cuerpo hubiera reaccionado a él antes que mi cabeza y ahora tuviera que odiarme por eso.
Lo vi girarse apenas, tranquilo, dueño absoluto de la habitación, de Babel y probablemente de todo lo que respiraba dentro de esas paredes. La oscuridad de su ropa contrastaba con el mármol claro detrás de él y por un instante entendí por qué la gente le tenía mie