Terminó su rutina de ejercicio y, sintiéndose mareada, al punto de tener náuseas y de ver un poco oscuro, se tiró en el tapete en que había iniciado esa rutina, haciendo un poco de yoga para estirar y calentar.
Odiaba hacer ejercicio, pero no tanto como cuidar lo que comía, porque en serio amaba toda la comida y, como no quería privarse demasiado de ella, decidió hacer bastante ejercicio por las mañanas, siguiendo ese plan de ejercicios que le preparó un entrenador del gimnasio del club al que a