Cuando la joven llegó a una casa, en la que en realidad no tenía tan buenos recuerdos, sintió un tremendo impulso de irse de ahí, pero, cuando Alejandro la llevó hasta la habitación que había estado preparando para su hijo, Emilia se conmovió un montón.
De alguna manera, esa habitación de bebé, de esas que de pronto se encontraba en comerciales de cunas y accesorios para bebés, le aseguraba que el pequeño Adrián era bienvenido en ese lugar.
—Te llevaré a tu habitación —ofreció el joven que carga