—Emilia, yo no me casé contigo para tenerte en mi casa, encerrada, si as personas no nos ven juntos podrían sospechar que algo anda mal con nosotros —explicó Alejandro y Emilia suspiró.
Eso era algo que Emilia no había visto porque, en realidad, no lo habían dejado claro antes de casarse; pero era obvio que ella debía de tener responsabilidades como esposa para, de esa manera, poder disfrutar de los beneficios que ese hombre le prometió en un inicio.
—Alejandro, no puedo decirle que no a mi comp