—Mierda...ya deben ser ellas.
Naiara acelera los movimientos de su boca contra su virilidäd y Aziel acabo en su boca.
—¡Agrhhh!—gruñe al dejar salir todo.
Naiara traga todo, mientras jadea por el esfuerzo que acababa de hacer.
—Wao, eso fue mucho.
El sonido del claxon del automóvil fuera rompió el momento de tranquilidad. Naiara se acomoda y Aziel cierra el ziper de su pantalón con rapidez. Ana sale a recibirlas.
— Mónica, Sofía. Bienvenidas—la saluda Naiara.
—¡Naiara, prima! ¡No puedo creer qu