Ambos se acomodaron en la cama, y aunque el tono de la conversación había sido liviano y cómico, había una extraña paz entre ellos.
Aziel, con una sonrisa traviesa, la ayuda a acomodarse en la cama, asegurándose de que Naiara estuviera cómoda antes de meterse bajo las sábanas. Se acomodaron uno al lado del otro, y Naiara apaga la luz, dejándolos en la penumbra de la habitación.
Unos minutos después, Naiara, nerviosa, decide darle la espalda. Pero al hacerlo, siente algo extraño… algo firme. Azi