La noche había pasado en una extraña tormenta de emociones.
Aziel dejó que sea Naiara quién tomara el control, ambos cuerpos se funcionaron por completo hasta llegar por segunda vez al clímax.
—Siento que voy a morir —murmura Naiara con la respiración entre cortada. Carajos los fluidos corren por mi entrepierna.
—No vas a morir por ahí. Además lo bueno es que no te puedes quedar embarazada porque ya lo estás.
—Eres un ridículo. Cállate y ayudame a limpiar este desastre. Pasa las toallitas que s