Gianna regreso a la mansión acompañada del guardaespaldas de su esposo.
Se sentó en el sofá, pensativa, al menos la señora Isabella se encontraba bien de salud, su carácter no había cambiado en nada, seguía siendo la misma vieja amargada.
Decían que cuando uno está cerca de la muerte tiende a cambiar radicalmente, pero eso no aplicaba para esa mujer de corazón de piedra.
Seguía igual de odiosa y repugnante, pero eso era lo de menos, se alegra de que se recuperará.
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