James había retrocedido unos pasos más al escuchar las palabras de Susan, por supuesto el hombre enmarca las cejas ante lo dicho por la pequeña mujer que tenía ante ella, y lo más llamativo era la amargura con la que Susan dice aquellas palabras, no obstante él no reacciona de inmediato tratando de aclarar su propia mente.
—¿Quién te ha dicho eso Susan? — James por fin logra decir algo.
— A mí no me corresponde decirle esto, señor Campbell.
— Por un demonio deja de decirme Señor Campbell, ahora