— Detente — musita Susan, pero James ya estaba frente a ella escasos centímetros los separaba, la mujer se volvió más pequeña ante el imponente hombre — ¿Qué es lo que quiere? — La rubia toma el valor de alejarse, o por lo menos hizo el intento, ya que James la sostuvo del brazo y ante aquel tacto, Susan podía desbaratarse.
— Eres mía Susan, aunque no lo recuerdes, eres mía, mi mujer y no necesito de ningún documento para probar que eres mía.
— Yo no quiero ser suya — Susan trata de alejarse, p