C98-DIME QUE NO ME DESEAS.
C98-DIME QUE NO ME DESEAS.
De pronto, Tobias apareció en la entrada de la cocina con su típica sonrisa socarrona, como si hubiera estado disfrutando del espectáculo desde el principio.
—Vaya… parece que llegué tarde al espectáculo —comentó, saludando con la mano—. Buenos días, Elizabeth. Y tú, pequeña princesa, ven aquí.
Melinda se bajó del regazo de Gideon y corrió hacia Tobias, que la levantó con facilidad y ella lo miró con ojos brillantes.
—Tobias, eres tan guapo como un príncipe.
Él soltó