C28 - TIJERA MALDITA.
C28 - TIJERA MALDITA.
Martha seguía en la puerta, con la escoba en una mano y la sartén en la otra, mirando a su señora como si intentara descifrar si aquello era real o una pesadilla.
—Mi señora… pero… pero… ¿qué le pasó?
Narissa se giró con los ojos desorbitados.
—¿Qué me pasó? ¿¡Qué me pasó!? ¿¡No lo ves!? ¡No tengo cejas! ¡Ahora parezco un trasgo calvo de las cuevas!
La carabina, intentando disimular la mueca que se le escapaba, se apresuró a tomar un peine.
—Creo que debe ser temporal