Cuando el Alfa se acercó a Isabella, para ofrecerle su mano, los cachorros estaban pendientes de todo, sus amarillos ojos tenían un brillo especial, ver a sus padres juntos los hacía felices
De camino al coche, Luciano, dijo a la loba
— Tratemos de llevarnos bien está noche por los lobeznos — Isabella asintió, a ella también le gustaba ver a sus hijos sonrientes
En el evento la mayor parte de la manada ya estaba allí disfrutando del banquete, ellos vieron llegar a su Alfa con dos cachorros de