El Alfa estaba sentado en uno de los sofás de la sala de espera, él tenía a su cachorro en brazos, Landers, estaba dormido pero apenas sentía que su padre lo quería acostar, se removía queriendo llorar de nuevo, por esa razón lo mantuvo en sus brazos
— Joder, Luciano, hace apenas unos días eras el Alfa más solitario que he conocido y ahora tienes dos cachorros que no se quieren separar de ti, ¿cómo irán a ser mis cachorros? me preguntó si van a ser tan apegados a mí como lo son los tuyos
— Lo