Cruces de corazones. Capítulo 4. Cruce de corazones.
Dayana se quedó sin palabras, sintiendo cómo el mundo se derrumbaba a su alrededor. Las lágrimas seguían brotando de sus ojos, pero esta vez era un llanto silencioso y desgarrador.
―¿Qué estás diciendo, Salvador? ―preguntó con voz temblorosa―. ¿Santiago está enamorado de mí?
Salvador asintió con tristeza, sin apartar la mirada de Dayana.
―Sí, lo está. Desde hace mucho tiempo ha sentido algo por ti, desde que era un chiquillo, pero nunca tuvo el valor de decírtelo.
Salvador cerró los ojos record