Cruces de corazones. Capítulo 3. Sacrificio.
Dayana se quedó en el suelo, aturdida y dolorida por la caída y el trato agresivo de Salvador.
―¡Desaparécete! Nuestras vidas iban perfectas, hasta que te acercaste a mí ¿Qué querías decirme? ¿Qué yo te gustaba? ―dijo con una expresión de rabia en su rostro―, ¡Tú a mí no me gustas! ¿Crees que me puede gustar una mocosa fastidiosa que ha estado detrás de mí desde que empezó a caminar? ¿No te has visto nunca? Eres una chiquilla insignificante, a mí me gustan las mujeres completas, no un espectro