Capítulo 90. Hijo, necesito tu ayuda.
El médico apretó la boca en un gesto de desagrado, y se quedó mirando con molestia a Alena.
—Me hubieses avisado por teléfono que habías vuelto con tu ex y yo me ahorraba la pérdida de tiempo en venir y hacer el ridículo —dijo con seriedad.
Por un par de segundos Alena se quedó en silencio desconcertada, porque no había entendido sus palabras, hasta que luego de entenderla intentó aclararle.
—¿De qué estás hablando? —interrogó ella frunciendo el ceño.
—¿Aún me lo preguntas? Cuando hasta un cieg