Capítulo 54. Acercamiento
Kaire daba vueltas a la cama, esperando escuchar los pasos de su madre, estaba muy inquieta.
—Salva ¿Escuchaste esos ruidos? —preguntó.
—Duerme Rayito, es solo el viento —respondió el niño girándose y poniéndose la almohada en la cabeza para no escuchar las constantes interrupciones de la niña a su sueño.
Pasaron solo diez minutos y de nuevo la suave vocecita de Rayito llenó la habitación.
—Salva, Salva, hermano, ¿Estás dormido? —preguntó y un suspiro se escuchó en la cama vecina.
—Lo estaba Ra