Al amanecer Mark, abandonó la vivienda de Lorena a pasos agigantados, silenciosamente y sin mirar atrás.
No podía permitir que ella se diera cuenta de que los iba a abandonar porque lo más seguro era que no se lo perdonaria, ya había comenzado a enamorarse de el.
Además el régimen estaba tras sus pasos, debía huir urgentemente de ese lugar.
Mark camino por horas sin rumbo fijo, escondiéndose siempre detrás de los autos o cualquier cosa.
¿ A dónde podré ir?
Decía Mark