—Samuel está vivo, Mía —afirmó Gabriel, dando un paso hacia ella—. Pero está en peligro. La agencia todavía tiene control sobre él, y están usando sus habilidades para algo que podría ser extremadamente peligroso. Por eso estoy aquí. Necesito tu ayuda para salvarlo.
Mía lo miró con intensidad, como si estuviera buscando en su rostro algún indicio de que todo esto era real y no una cruel fantasía. Finalmente, se dejó caer en uno de los sillones, incapaz de seguir sosteniéndose en pie.
—¿Cómo pued