Elena se pasó una mano por el cabello, controlando la ráfaga de rabia y frustración que amenazaba con desbordarla. Sabía que no podía permitirse perder la compostura, no cuando todo pendía de un hilo.
—Necesitamos un informe inmediato de daños. —Exigió al analista, quien asintió nerviosamente antes de volver a su terminal.
—Agente Vega. —Intervino Gabriel con tono grave. —Es peor de lo que creíamos.
Elena giró hacia él, con una mirada que demandaba explicaciones.
—Alfa no solo está sembrando el