El líder de los mercenarios contratado por Alfa se adentró en el enorme cuarto, sus pasos resonando con un eco siniestro en las paredes de concreto. El lugar, oscuro y opresivo, parecía un búnker abandonado, lo que lo hacía aún más inquietante. Las luces parpadeantes apenas iluminaban las caras tensas de Martínez y sus hombres, quienes se mantenían en silencio, sabiendo que algo terrible estaba a punto de suceder.
El líder de los mercenarios, un hombre alto y musculoso con una cicatriz que cruz