Dalton abrió la puerta, encontrándose cara a cara con dos oficiales de policía. Sus miradas eran severas, y la tensión en el aire era palpable. Alice y Mia se acercaron, preocupadas por la inesperada visita.
—Buenas días, señores. ¿En qué podemos ayudarles? —Preguntó Dalton, tratando de mantener la calma.
Uno de los oficiales dio un paso adelante.
—Señor Monroe, hemos recibido información sobre sus recientes investigaciones relacionadas con una agencia gubernamental. Nos gustaría discutir esto