Mientras Dalton cuestionaba su regreso, al otro lado de la ciudad, en los suburbios, la mansión Monroe se erguía majestuosa contra el cielo matutino. La mansión, reconstruida por Alice después de tantos desafíos, representaba un símbolo de su fortaleza y determinación. Los primeros rayos de sol se filtraban a través de las ventanas, llenando la casa de una luz cálida y dorada.
Alice despertó con la claridad del nuevo día. Aunque su cuerpo estaba cansado, su mente estaba decidida. Después de una