Mis pies se estremecían de verlos sanos y salvos, me precipité y los abracé a los dos al mismo tiempo, su olor tan familiar, sus esponjosas manos y ese calor del hogar me envuelven después de un largo tiempo. Las lágrimas se deslizaban por mi mejilla, pero no eran de tristeza, sentía una alegría peculiar, la añoranza de una cálida familia.
Todos mis sentidos están muy sensibles, no quería empañar aquel hermoso momento con mis absurdas lágrimas, por eso me separe de ellos y seque cada una de el