Capítulo 73: Persecución desesperada.
Los árboles parecían un simple borrón, mientras Brad y Jericó persiguen a Oslo con furia y con una determinación ardiente en sus ojos. Harvey estaba en peligro, y no había tiempo que perder.
El aire fresco de la tarde no aliviaba el calor que les ardía en las venas, una mezcla de adrenalina y rabia animal. No había palabras entre ellos, solo el entendimiento mutuo de la caza.
—¡Ahí! —gritó Brad señalando hacia adelante.
A medida que se acercaban al traidor, varios de los licántropos que una vez