Capítulo 67: La aliada de Minerva.
Yara empujó la puerta del salón con suavidad, el crujido de las bisagras resonando en el silencio. Sus ojos se posaron en la figura que estaba en el salón, era Estrella, que estaba acurrucada en un rincón, sollozando en silencio.
Su corazón dio un vuelco, caminó con premura hacia ella con el ceño fruncido por la preocupación, y llegó a su lado.
—¿Qué pasa, Estrella? ¿Por qué lloras? —preguntó Yara, su voz teñida de ansiedad e imaginándose decenas de escenarios.
—Es Jericó —susurró Estrella ent