Capítulo 68: La prometida del Rey.
Con paso firme y el ceño fruncido, la mujer atravesó los corredores del castillo, su falda emitía un leve sonido al rozar la pared.
En sus manos, llevaba una cesta cubierta con un pañuelo bordado, ocultando las extrañas hierbas y ungüentos que le había solicitado Minerva y la prenda del Rey.
Al llegar a la habitación de Minerva, puso la cesta sobre la mesa de madera y reveló su contenido.
—Aquí tiene todo lo que me pidió —dijo con voz baja, casi como un conjuro en sí mismo.
—Excelente —respo