162. DULCE VENGANZA
EL REY HECHICERO
Pero sí era lo que pretendían, extraerían la energía mágica de las piedras para lanzarla en mi contra. Atrapado dentro de este conjuro, sin poder escapar, como una rata, explotaría al recibir ese ataque tan concentrado.
— ¡No te lo podré tan fácil! – le rugí y saqué todos mis poderes.
Ahora me arrepentía de haber sido tan impulsivo y confiado de sacar lo mejor de primero, no podía invocar a los Numunae y estaba más debilitado.
— ¡AAHH! – grité alzando las manos, todo mi cuerpo