141. SABES LO QUE DESEO
AMALIA
Sus palabras calientan mi oído, donde suaves besitos comienzan a caer, la punta de su lengua lame eróticamente esas zonas sensibles de mi oreja trayendo escalofríos de placer en mi vientre.
Sus anchas manos bajan a mis nalgas, deliciosos apretones estrujan mi falda y manosean mi trasero.
— Amalia no puedes ni imaginarte cuanto te deseo, cuanto te he extrañado, cuanto he soñado con este momento – su dedo acaricia mi labio inferior, mis ojos entrecerrados siguen el movimiento de su boca a