142. INVITACIÓN INESPERADA
AJAX
“Diosa ya puedo morirme malditamente en paz” Conall gruñía en mi mente, haciendo las mismas cosas pervertidas con la hermosa Megara.
“No pienso morirme hasta cogerme todos los días esta vagina por unos cuantos siglos más” resoplé complacido, abriendo aún más los tiernos pliegues rosados.
El aroma embriagador del apareamiento se destilaba desde la diminuta abertura y tenía mi polla a punto de reventar.
“Ella no se ha entregado a nadie más” mi lobo confirmó lo que ya sabía y me llevaba a un