130. ¿MI MATE, ES UN RENEGADO?
AMALIA
Ajax me gritó que corriera a esconderme, pero ya no era esa débil humana que siempre tenía que estar detrás de su espalda.
Había entrenado lo mejor que pude durante este tiempo y ahora también contaba con las habilidades de mi loba.
Esas bestias se lanzaron sobre nosotros llenos de rabia. Luché con caninos y garras, esquivando sus ataques y en coordinación con Conall.
El suelo del bosque se teñía con una capa de sangre, pero era Ajax quien se estaba llevando las peores heridas.
“¡Ajax!”,